La oración es mucho mas que una “actividad de rodillas”. La oración es la actividad eterna de un ser —el hombre en su aspecto integral: espíritu, alma y cuerpo— que fue absorbido por la realidad de Dios.
Esta temporada que iniciamos, habrá un fuerte énfasis en aquello que no solo sabemos que somos, sino en aquello que mostramos y manifestamos.
Nunca dejaremos de proclamar la victoria eterna de la cruz, pero tampoco dejaremos de manifestarla.
La limpia conciencia siempre aceptará el buen orden. Cuando los intereses son los del Señor, y no los nuestros, tendremos tiempo y ocasión para seguir ordenándonos conforme a su diseño: una mente que toma la forma del beneplácito del Padre.