VídeosUna Fe Viva (1): «Cuando la transformacion interna abre un camino seguro»

Hemos recibido una fe viva, una fe que abre un camino real hacia Dios, que no solo perdona pecados, sino que nos llama a una vida de santidad —esa santidad sin la cual nadie verá al Señor (Hebreos 12:14). Esta fe no se queda en la superficie: endereza nuestros pasos, afirma nuestro caminar y traza un sendero claro para que otros también puedan caminar sin tropiezos.

VídeosPurgatorios (Parte 2)

Muchos hoy viven un cristianismo sostenido por actividades, hábitos religiosos o expectativas ajenas… pero no por el nuevo nacimiento ni por el impulso del Espíritu Santo. Este mensaje confronta esa falsa seguridad y nos llama a volver al único lugar donde la vida cristiana inicia y se sostiene: la cruz de Cristo.

VídeosPurgatorios (parte 1)

Esta primera parte del mensaje nos confronta con una realidad: hemos tratado de ser cristianos sin el Espíritu Santo. Hemos sustituido Su guía por la voz de hombres, cursos, métodos y estructuras, olvidando que solo la unción del Santo puede enseñarnos todas las cosas.

PensamientosCuando El Espíritu Reprende Lo Que El Corazón Imagina

Cuando el Espíritu reprende, las fantasías religiosas se desmoronan y la verdad de Dios se abre paso en lo profundo del corazón. Esto nos muestra que muchas veces no seguimos al Dios verdadero, sino a una versión imaginaria creada por nuestros deseos. Pero cuando su luz nos alumbra, comprendemos que el Evangelio no se trata de sentirnos útiles, sino de ser formados por Él. El Espíritu nos da lámpara y luz: reprende, corrige y guía, para que dejemos de vivir según nuestras imaginaciones y caminemos según la verdad del cielo.

Purgatorios: una vida intermedia que Dios nunca estableció… y que jamás aprobará.

Vivimos en una generación que ha aprendido a moverse sin ser soplada por el Espíritu. Iglesias que confunden actividad con vida, creyentes atrapados entre el arrepentimiento y la obediencia, entre el altar y el mundo. A eso llamo una vida purgatorial: una fe suspendida, tibia, sin transformación. Dios no tolera los grises. No hay punto medio entre la luz y las tinieblas, entre la carne y el Espíritu. O vivimos por el Espíritu, o vivimos por la carne. No existen “purgatorios espirituales” donde el alma se acomoda mientras decide si obedece o no. Cristo no murió para dejarnos en un limbo espiritual, sino para hacernos nuevas criaturas. Es hora de abandonar los purgatorios y volver a la cruz. Solo el Espíritu Santo puede romper nuestras zonas intermedias y llevarnos a una vida real, plena y guiada por Él.