La cruz no solo nos limpia del pecado, sino que nos llama a abandonar toda forma de vida que lo justifique. Hoy enfrentamos una generación perdonada, pero no arrepentida: disfrutamos la gracia, pero evitamos el quebranto. El arrepentimiento no es solo para quienes están “lejos de Dios”, sino la actitud constante de un corazón fiel a Su voluntad.
“La Tragedia De Una Iglesia Activa, Pero Espiritualmente Muerta”.
Vivimos en tiempos donde la actividad suele confundirse con vida espiritual. Iglesias con agendas llenas, ministerios en movimiento y buena reputación… pero sin la vida que solo Cristo puede dar.
En este mensaje, recorremos la carta de Jesucristo a la iglesia en Sardis (Apocalipsis 3:1–6), una iglesia respetada y conocida, pero diagnosticada por el Señor con palabras estremecedoras: “Tienes nombre de que vives, y estás muerto.”