Hágase Conmigo Conforme A Tu Palabra

¿Estamos dispuestos a ser transformados por la Palabra de Dios? No se trata solo de cambiar, sino de ser transformados en la mente y el espíritu, como nos enseña Romanos 12:1-2. El verdadero culto no es solo una reunión, sino una vida entregada, moldeada por Dios y para Dios.
Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te puede interesar

La Iglesia Y Sus Pastores

Cristo ama profundamente a su Iglesia. Por eso no la dejó sola ni sin dirección, sino que dio pastores para cuidar, enseñar, acompañar y ayudar a sus hijos a crecer hacia la madurez en Cristo. En 1 Tesalonicenses 5:12-13, Pablo nos muestra tanto la responsabilidad de quienes pastorean como la respuesta que la iglesia está llamada a tener. Los pastores trabajan, presiden y amonestan; y la iglesia debe reconocerlos, estimarlos y amarlos por causa de la obra que Cristo les ha confiado. Este mensaje nos lleva a mirar nuevamente el propósito del ministerio pastoral: no formar personas a imagen de sus pastores, sino colaborar con el Espíritu Santo para que Cristo sea formado en su pueblo. También nos recuerda que los pastores siguen siendo hombres imperfectos, sostenidos por la gracia de Dios, y que la iglesia tiene el llamado de caminar con ellos, honrarlos, orar por ellos y recibir con humildad la enseñanza y dirección que provienen de la Palabra. Porque cuando Cristo ocupa el centro, cuando los pastores cumplen fielmente su tarea y cuando la iglesia responde con amor, obediencia y humildad, el resultado es una iglesia que camina en paz y crece hacia la plenitud de Cristo.
Leer más

La Mirada Que Define La Vida (parte 1)

En este mensaje reflexionamos profundamente sobre el poder de la luz de Cristo en nuestro interior y la importancia de dónde y cómo dirigimos nuestra mirada. La Escritura nos recuerda que la senda del justo es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto, y que el lucero de la mañana puede nacer en nuestros corazones cuando atendemos con reverencia a la Palabra viva. A lo largo de esta enseñanza se nos confronta con uno de los peligros más silenciosos de nuestra generación: un cristianismo nominal, externo, cultural o tradicional, que conoce la Biblia pero no vive la vida que ella comunica. Se hace un llamado claro a abandonar un cristianismo de apariencia y a permitir que la semilla gloriosa del evangelio brote y se desarrolle verdaderamente en nosotros.
Leer más