Hijos Del Día: La vida de la iglesia antes del retorno de Cristo

Hay una pregunta más importante que cuándo volverá Cristo: ¿Cómo nos encontrará cuando vuelva? En un tiempo donde muchos viven fascinados por las señales, las fechas y las especulaciones, la Palabra de Dios nos llama a fijar la mirada en algo mucho más profundo: vivir como **hijos de la luz**. En este mensaje, recorreremos 1 Tesalonicenses 5 para descubrir que la verdadera preparación para el regreso de Jesús no consiste en adivinar el futuro, sino en reflejar a Cristo en el presente. Una vida despierta, sobria, vestida de fe, amor y esperanza, que permanece firme en medio de una generación que camina en tinieblas. Que esta enseñanza despierte tu corazón, fortalezca tu esperanza y te anime a vivir cada día como alguien que pertenece al Reino de Dios.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te puede interesar

Despojándonos Del Peso (parte 2): «entre la cultura cristiana y la carrera de la Fe»

¿Para quién vivimos realmente? Vivimos tiempos de un fuerte conflicto generacional: una generación que ha decidido adorar su propio vientre, persiguiendo intereses personales y construyendo un “dios” a su medida, y otra generación que se está despojando del peso del interés propio para abrazar el interés de Dios y vivir conforme a Su voluntad. En este mensaje, a la luz de Filipenses 3:18-19 y Hebreos 12:1-2, somos confrontados con una verdad ineludible: no todo peso es pecado visible, pero todo peso que no proviene de la voluntad de Dios nos vuelve lentos, perezosos y estériles para la misión.
Leer más

Sardis: «Cuando La Reputación Reemplaza La Vida»

“La Tragedia De Una Iglesia Activa, Pero Espiritualmente Muerta”. Vivimos en tiempos donde la actividad suele confundirse con vida espiritual. Iglesias con agendas llenas, ministerios en movimiento y buena reputación… pero sin la vida que solo Cristo puede dar. En este mensaje, recorremos la carta de Jesucristo a la iglesia en Sardis (Apocalipsis 3:1–6), una iglesia respetada y conocida, pero diagnosticada por el Señor con palabras estremecedoras: “Tienes nombre de que vives, y estás muerto.”
Leer más