Mensaje compartido el día 30 de septiembre en la ciudad de Chivilcoy, Buenos Aires, Argentina. Una palabra ministrada en vivo desde la Fan Page de Facebook de «Iglesia Vida Nueva».
Artículo escrito por: juliandrios
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Creer Es Comenzar A Ver
¿Qué significa realmente creer?
Muchas personas piensan que creer es aceptar una doctrina, adoptar una religión o estar de acuerdo con ciertas verdades. Sin embargo, la Biblia presenta la fe como algo mucho más profundo: creer es comenzar a ver.
En este mensaje recorreremos la parábola del tesoro escondido, las enseñanzas de Pablo y el testimonio de la iglesia de Tesalónica para descubrir cómo Dios abre los ojos del corazón y hace resplandecer la luz del evangelio en quienes estaban espiritualmente ciegos.
Cuando Cristo es revelado, cambia nuestra manera de pensar, nuestra escala de valores y nuestra forma de vivir. El tesoro que antes permanecía oculto se vuelve tan valioso que todo lo demás pierde importancia. Allí nace el verdadero arrepentimiento, el gozo, la paz y el deseo de servir al Dios vivo.
Orar En Su Nombre (1): «mas que una peticion… una participación»
Orar en el nombre de Jesucristo no es una simple frase, sino una realidad espiritual. No se trata de pedir usando Su Nombre, sino de haber sido transformados para vivir desde Él. Mientras nuestro “nombre” —nuestra voluntad, carácter y propósito— siga activo, oramos desde nosotros mismos.
Pero cuando la cruz hace su obra y nuestro nombre es rendido, comenzamos a orar desde Su vida. Entonces, Su Nombre deja de ser una palabra y se convierte en autoridad, en esencia y en verdadera comunión con Dios.
Bautizados en Cristo (2): «El camino a la Casa: muerte, altar y bautismo»
Este mensaje nos lleva a entender que:
- Cristo es Betel: la Casa de Dios y la puerta del cielo.
- Estar en Cristo es estar en la Casa de Dios; fuera de Él, no hay vida espiritual.
- Somos llamados a ser piedras vivas, formadas y trabajadas para expresar Su gloria.
Pero hay un camino claro: no se entra a la Casa sin pasar por el altar.
El altar representa la muerte. No una mejora de nuestra vida, sino su fin. El acceso a Dios no comienza con nuestro esfuerzo, sino con la identificación con la muerte de Cristo. Él abrió el camino con Su sangre, y nosotros participamos de ese acceso al aceptar nuestro fin en Él.
El bautismo, entonces, no es un simple acto externo, sino una realidad espiritual profunda:
- No es solo el perdón de pecados, es el fin de nuestra vida natural.
- Es aceptar que hemos muerto con Cristo y ahora vivimos en Él.
- Es dejar de vivir para nosotros mismos, para que solo Cristo sea expresado.