¿Qué hace que una iglesia produzca un fruto visible y duradero? ¿Cómo una congregación puede llegar a ser un ejemplo para otros creyentes en tan poco tiempo?
¿Qué tipo de personas utiliza Dios para edificar una iglesia que da fruto?
En 1 Tesalonicenses 2:1-13, Pablo abre su corazón y describe la manera en que él, Silas y Timoteo sirvieron entre los creyentes de Tesalónica. No está defendiendo un título, una posición o una estructura ministerial; está revelando las motivaciones, el carácter y la conducta que acompañan a un servicio auténtico.
En este mensaje descubriremos seis marcas que distinguen a un obrero aprobado por Dios o seis rasgos de un servicio autentico:
• Una visita sin vacío.
• Un avance con viento en cara.
• Un mensaje sin engaño.
• Un servicio sin adulaciones, excusas ni búsqueda de honores.
• Una vida que comparte más que palabras.
• Un ministerio cuyo fruto es que la Palabra de Dios sea recibida como lo que realmente es: la Palabra de Dios.
En tiempos donde abundan las apariencias, este pasaje nos recuerda que Dios sigue buscando hombres y mujeres que sirvan con pureza de corazón, amor genuino y fidelidad al Evangelio.
La oración es mucho mas que una “actividad de rodillas”. La oración es la actividad eterna de un ser —el hombre en su aspecto integral: espíritu, alma y cuerpo— que fue absorbido por la realidad de Dios.