En un mundo que celebra lo inmediato y lo superficial, la Palabra de Dios nos recuerda una verdad gloriosa: «lo que Dios comienza, Él también lo termina.»
En este mensaje, basado en 1 Tesalonicenses 5:23-28, reflexionamos sobre la gran obra que el Señor está realizando en Su Iglesia: una santificación completa que alcanza nuestro espíritu, alma y cuerpo.
Descubriremos que el Dios de paz no abandona aquello que ha iniciado, sino que, por medio de Su fidelidad y de Su gracia, continúa formando a Cristo en nosotros hasta el día de Su venida. A través de tres verdades fundamentales —Santificación, Fidelidad y Gracia— veremos que los desiertos, las pruebas y aun las circunstancias difíciles no son señales del abandono de Dios, sino expresiones de Su amor y de Su compromiso con nuestra transformación.
– Dios no busca una santificación parcial, sino una obra completa.
– El desierto no produce el pecado, pero sí expone aquello que Dios quiere sanar.
– La gracia no solo perdona: también elimina aquello que impide que Cristo sea formado en nosotros.
Que este mensaje fortalezca tu confianza en el Señor, porque «fiel es el que nos llamó, y Él hará todo aquello que se ha propuesto en nosotros.»