Una Iglesia Saludable.

Todo lo que guardamos y atesoramos, es la materia prima con la cual construiremos la parte que se nos encomendó en la casa del Señor. La vida fluye de lo que guardamos y atesoramos. Muchas veces hemos llegado a pensar que somos lo que hacemos, pero nos confundimos abismalmente, porque sencillamente somos lo que guardamos. Sin embargo hoy iremos mas adentro aun, porque no solo se trata de guardar lo que de él viene, sino también tener en claro lo que debemos hacer con lo que recibimos.
Acompáñame en este mensaje: «Iglesia Saludable» – Mensaje compartido con la familia amada de CFA en Laboulaye, CBA Argentina.
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Cristo ama profundamente a su Iglesia. Por eso no la dejó sola ni sin dirección, sino que dio pastores para cuidar, enseñar, acompañar y ayudar a sus hijos a crecer hacia la madurez en Cristo. En 1 Tesalonicenses 5:12-13, Pablo nos muestra tanto la responsabilidad de quienes pastorean como la respuesta que la iglesia está llamada a tener. Los pastores trabajan, presiden y amonestan; y la iglesia debe reconocerlos, estimarlos y amarlos por causa de la obra que Cristo les ha confiado. Este mensaje nos lleva a mirar nuevamente el propósito del ministerio pastoral: no formar personas a imagen de sus pastores, sino colaborar con el Espíritu Santo para que Cristo sea formado en su pueblo. También nos recuerda que los pastores siguen siendo hombres imperfectos, sostenidos por la gracia de Dios, y que la iglesia tiene el llamado de caminar con ellos, honrarlos, orar por ellos y recibir con humildad la enseñanza y dirección que provienen de la Palabra. Porque cuando Cristo ocupa el centro, cuando los pastores cumplen fielmente su tarea y cuando la iglesia responde con amor, obediencia y humildad, el resultado es una iglesia que camina en paz y crece hacia la plenitud de Cristo.
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Ojos que pueden ver

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