¿Qué batallas estamos peleando?
A menudo nos medimos por los éxitos externos, pero descuidamos lo que ocurre en nuestro interior. Nos hemos acostumbrado a una fe de respuestas rápidas y contenido bíblico abundante, pero cabe preguntarnos: ¿estamos conociendo realmente a Dios o solo acumulando información sobre Él?
En este nuevo escrito, "Dios como Él es", hago una pausa para reflexionar sobre la necesidad urgente de salir de la superficialidad, recuperar el temor reverente y abrazar una fe que transforme verdaderamente el corazón.
La obediencia no necesita alardear, ni hacer ruido. No busca reconocimiento humano ni protagonismo religioso e institucional. Es silenciosa, íntima, interna… pero poderosa. Se contrapone al ruido de la religión , a las “palabras sin peso”, a las apariencias místicas que no producen transformación.
Expresar al Hijo de Dios no es dar a conocer “nuestros ministerios” ni tampoco “nuestros dones”. Manifestar la Vida del Hijo es reflejar su Gloria, por causa de que hemos sido absorbidos por Su Gracia y Su Verdad.