Hay una pregunta que deberíamos hacernos con más frecuencia delante de Dios: ¿qué estamos alcanzando y qué estamos perdiendo
Podemos acumular conocimiento bíblico, participar en la iglesia, desarrollar dones y realizar muchas actividades espirituales, y aun así estar perdiendo algo esencial en nuestro interior: el sentido de la majestad de Dios, el temor reverente, la profundidad espiritual y la sensibilidad a Su Palabra.