No Apaguen El Espíritu
Podemos seguir congregándonos, sirviendo, predicando y haciendo cosas para Dios, mientras lentamente apagamos al Espíritu Santo en nosotros.
En 1 Tesalonicenses 5:19-22, Pablo entrega a la Iglesia cinco imperativos que están profundamente relacionados entre sí: no apagar el Espíritu, no menospreciar las profecías, examinarlo todo, retener lo bueno y abstenerse de toda especie de mal.
Este mensaje nos lleva a considerar una pregunta incómoda pero necesaria: ¿estamos viviendo bajo el gobierno del Espíritu Santo o simplemente hemos aprendido a vivir sin escuchar su voz?
El Espíritu Santo no está ausente en el creyente, pero nuestra desobediencia, falta de dependencia y resistencia a su gobierno pueden restringir su expresión en nosotros. Por eso, una de las maneras de evaluar nuestra vida espiritual no es solamente observar cuánto hacemos para Dios, sino examinar qué está sucediendo con nuestro carácter y con el fruto del Espíritu en nosotros.
También hablaremos sobre el verdadero propósito de la profecía: no exaltar al hombre ni alimentar su ego, sino revelar a Cristo, su gloria y su obra, porque “el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía” (Apocalipsis 19:10).
Finalmente, veremos cómo una vida gobernada por el Espíritu aprende a examinar, discernir, retener lo bueno y abstenerse de aquello que debe dejar atrás.
El problema no siempre es aquello que dejamos de hacer, sino aquello que dejamos de obedecer.
Que este mensaje nos ayude a recuperar una conciencia sensible a la voz del Espíritu Santo y a vivir bajo su gobierno.