Orar En Su Nombre (1): «mas que una peticion… una participación»

Orar en el nombre de Jesucristo no es una simple frase, sino una realidad espiritual. No se trata de pedir usando Su Nombre, sino de haber sido transformados para vivir desde Él. Mientras nuestro “nombre” —nuestra voluntad, carácter y propósito— siga activo, oramos desde nosotros mismos. Pero cuando la cruz hace su obra y nuestro nombre es rendido, comenzamos a orar desde Su vida. Entonces, Su Nombre deja de ser una palabra y se convierte en autoridad, en esencia y en verdadera comunión con Dios.
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Esta segunda parte, nos encontramos con una verdad profunda: no toda oración nace del Espíritu. Existe una diferencia radical entre orar en la carne y orar en el Espíritu. A la luz de Efesios 6:18, el apóstol Pablo de Tarso nos revela que la oración verdadera no es un acto mecánico ni una disciplina externa, sino una vida guiada, sostenida y producida por el Espíritu de Dios.
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